Se lanzó la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) firmó un convenio con Ministerio de Salud y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para lanzar la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, una campaña masiva de extracción voluntaria de sangre en hospitales públicos, y que también permitirá establecer contacto con un número importante de familiares de desaparecidos que puedan aportar información esencial para reconstruir la historia personal, que constituye un factor fundamental en el proceso de identificación. El programa es gratuito y se pueden realizar consultas telefónicas sin cargo al 0800-333-2334.
En enero, el EAAF empezará a enviar 3.600 muestras de sangre de familiares de personas detenidas-desaparecidas junto con 600 muestras óseas de esqueletos recuperados a un laboratorio de los Estados Unidos, con el objetivo de hacer cruces en estos dos universos para lograr identificaciones de una gran cantidad de restos de personas asesinadas entre 1974 y 1983 que permanecen bajo custodia de los antropólogos.
El acuerdo denominado “Iniciativa Latinoamericana para Identificación de Personas Desaparecidas” se realizará en conjunto con instituciones de Guatemala y Perú. En el caso argentino constará de tres etapas: el envío de muestras y restos a los Estados Unidos, la intensificación de exhumaciones de cuerpos enterrados en cementerios y otros lugares donde existen denuncias fundadas de enterramientos ilegales y la creación del Banco de Sangre de Familiares Laboratorio de Genética Forense del EAAF, junto con el laboratorio Lidmo de Córdoba. “De esa forma habrá un área específica que se dedique a restos óseos para analizar casos argentinos y después del exterior. El único Banco Genético que existe hoy es el de las Abuelas de Plaza de Mayo, que funciona en el Hospital Durand, y es para identificar a niños desaparecidos. Hay muchos menos niños que personas desaparecidas. Es importante que el Banco estará en manos del Estado, porque a pesar del paso del tiempo los familiares podrán llegar a una identificación”, dijo el presidente del EAAF, Luis Fondebrider.
La Secretaría de Derechos Humanos se va a encargar de establecer el contacto con los familiares y darles un turno para que se presenten en los bancos de sangre que funcionan en los hospitales -bajo la coordinación del Ministerio de Salud-. Las muestras de sangre van a ser remitidas a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una va a quedar en custodia y otra será enviada a los Estados Unidos para realizar los análisis masivos bajo estrictos acuerdos de confidencialidad. La identificación dependerá de cuánto material genético se pueda recuperar de los restos óseos y de la cantidad y utilidad de las muestras de sangre. Cuanto más cercano es el parentesco existen más probabilidades de establecer en forma fehaciente la identidad, pero a la vez se recomienda que tres familiares de cada persona desaparecida se acerquen a donar su muestra para hacer más fácil es la comparación con el perfil genético de los restos óseos.
Fondebrider explicó que “en los casos en los que tenemos hipótesis de identidad vamos a seguir trabajando con el laboratorio Lidmo. Las muestras óseas que se enviarán a los Estados Unidos son aquellas que por los métodos tradicionales de antropología y medicina no pudimos identificar”. En algunos casos se trata de restos óseos exhumados hace diez años. Hace 23 años que el Equipo de Antropología empezó a trabajar con la información ante mortem, qué enfermedades tuvo la persona, las características odontológicas, a reconstruir la historia de vida. “En muchos casos, los familiares no se acuerdan o no hay registros hospitalarios porque eran gente joven sin patologías específicas. A veces llegamos a muy buenas hipótesis pero no suficientes, por eso recurrimos a la genética, que es una de las tantas formas pero no la única para identificar un cadáver”, explicó Fondebrider.
El equipo de antropólogos logró en la Argentina devolverles el nombre y apellido borrado por la represión ilegal a alrededor de 300 cuerpos, apeló a análisis genéticos en unos 120 casos. “Lamentablemente la enorme ignorancia de jueces, abogados, fiscales sobre lo que significa identificar un cuerpo lleva a recurrir a los exámenes genéticos cuando se pueden resolver con otras técnicas más sencillas, menos caras y tan certeras como la genética”, explicó Fondebrider y ejemplificó: “El cuerpo del Che Guevara se identificó por las piezas odontológicas, las víctimas del tsunami también, además de las huellas dactilares”.
El trabajo se financiará con una partida especial del Congreso de los Estados Unidos. El Estado argentino pondrá la red de hospitales y el personal de Derechos Humanos para identificar a los donantes. El programa comenzó a implementarse a partir del 1° de noviembre y la toma de muestras de sangre se realiza en forma gratuita en todo el país. Para ello, se ha coordinado una red de oficinas de derechos humanos y de centros de toma dependientes del Ministerio de Salud y también se pueden realizar consultas telefónicas sin cargo al 0800-333-2334.
A mediados del año próximo se tendrán los primeros resultados de los análisis, los antropólogos -que actúan como peritos judiciales- los completarán con las hipótesis que reconstruyen la historia de cada cuerpo y en función de esa reconstrucción informarán a los familiares.
Cuidadoso en extremo de la intimidad de cada historia, Fondebrider destacó que “queremos bajar el nivel de expectativa, es un intento de aumentar el número de identificaciones, no una garantía de identificación en seis meses”.
En el mundo hubo otras tareas de identificación de restos de víctimas de guerras, pero ninguna con las características de este convenio que supone establecer un andamiaje legal e instrumental para continuar el trabajo de recuperación de identidad en forma permanente.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) firmó un convenio con Ministerio de Salud y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para lanzar la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas, una campaña masiva de extracción voluntaria de sangre en hospitales públicos, y que también permitirá establecer contacto con un número importante de familiares de desaparecidos que puedan aportar información esencial para reconstruir la historia personal, que constituye un factor fundamental en el proceso de identificación. El programa es gratuito y se pueden realizar consultas telefónicas sin cargo al 0800-333-2334.En enero, el EAAF empezará a enviar 3.600 muestras de sangre de familiares de personas detenidas-desaparecidas junto con 600 muestras óseas de esqueletos recuperados a un laboratorio de los Estados Unidos, con el objetivo de hacer cruces en estos dos universos para lograr identificaciones de una gran cantidad de restos de personas asesinadas entre 1974 y 1983 que permanecen bajo custodia de los antropólogos.
El acuerdo denominado “Iniciativa Latinoamericana para Identificación de Personas Desaparecidas” se realizará en conjunto con instituciones de Guatemala y Perú. En el caso argentino constará de tres etapas: el envío de muestras y restos a los Estados Unidos, la intensificación de exhumaciones de cuerpos enterrados en cementerios y otros lugares donde existen denuncias fundadas de enterramientos ilegales y la creación del Banco de Sangre de Familiares Laboratorio de Genética Forense del EAAF, junto con el laboratorio Lidmo de Córdoba. “De esa forma habrá un área específica que se dedique a restos óseos para analizar casos argentinos y después del exterior. El único Banco Genético que existe hoy es el de las Abuelas de Plaza de Mayo, que funciona en el Hospital Durand, y es para identificar a niños desaparecidos. Hay muchos menos niños que personas desaparecidas. Es importante que el Banco estará en manos del Estado, porque a pesar del paso del tiempo los familiares podrán llegar a una identificación”, dijo el presidente del EAAF, Luis Fondebrider.
La Secretaría de Derechos Humanos se va a encargar de establecer el contacto con los familiares y darles un turno para que se presenten en los bancos de sangre que funcionan en los hospitales -bajo la coordinación del Ministerio de Salud-. Las muestras de sangre van a ser remitidas a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, una va a quedar en custodia y otra será enviada a los Estados Unidos para realizar los análisis masivos bajo estrictos acuerdos de confidencialidad. La identificación dependerá de cuánto material genético se pueda recuperar de los restos óseos y de la cantidad y utilidad de las muestras de sangre. Cuanto más cercano es el parentesco existen más probabilidades de establecer en forma fehaciente la identidad, pero a la vez se recomienda que tres familiares de cada persona desaparecida se acerquen a donar su muestra para hacer más fácil es la comparación con el perfil genético de los restos óseos.
Fondebrider explicó que “en los casos en los que tenemos hipótesis de identidad vamos a seguir trabajando con el laboratorio Lidmo. Las muestras óseas que se enviarán a los Estados Unidos son aquellas que por los métodos tradicionales de antropología y medicina no pudimos identificar”. En algunos casos se trata de restos óseos exhumados hace diez años. Hace 23 años que el Equipo de Antropología empezó a trabajar con la información ante mortem, qué enfermedades tuvo la persona, las características odontológicas, a reconstruir la historia de vida. “En muchos casos, los familiares no se acuerdan o no hay registros hospitalarios porque eran gente joven sin patologías específicas. A veces llegamos a muy buenas hipótesis pero no suficientes, por eso recurrimos a la genética, que es una de las tantas formas pero no la única para identificar un cadáver”, explicó Fondebrider.
El equipo de antropólogos logró en la Argentina devolverles el nombre y apellido borrado por la represión ilegal a alrededor de 300 cuerpos, apeló a análisis genéticos en unos 120 casos. “Lamentablemente la enorme ignorancia de jueces, abogados, fiscales sobre lo que significa identificar un cuerpo lleva a recurrir a los exámenes genéticos cuando se pueden resolver con otras técnicas más sencillas, menos caras y tan certeras como la genética”, explicó Fondebrider y ejemplificó: “El cuerpo del Che Guevara se identificó por las piezas odontológicas, las víctimas del tsunami también, además de las huellas dactilares”.
El trabajo se financiará con una partida especial del Congreso de los Estados Unidos. El Estado argentino pondrá la red de hospitales y el personal de Derechos Humanos para identificar a los donantes. El programa comenzó a implementarse a partir del 1° de noviembre y la toma de muestras de sangre se realiza en forma gratuita en todo el país. Para ello, se ha coordinado una red de oficinas de derechos humanos y de centros de toma dependientes del Ministerio de Salud y también se pueden realizar consultas telefónicas sin cargo al 0800-333-2334.
A mediados del año próximo se tendrán los primeros resultados de los análisis, los antropólogos -que actúan como peritos judiciales- los completarán con las hipótesis que reconstruyen la historia de cada cuerpo y en función de esa reconstrucción informarán a los familiares.
Cuidadoso en extremo de la intimidad de cada historia, Fondebrider destacó que “queremos bajar el nivel de expectativa, es un intento de aumentar el número de identificaciones, no una garantía de identificación en seis meses”.
En el mundo hubo otras tareas de identificación de restos de víctimas de guerras, pero ninguna con las características de este convenio que supone establecer un andamiaje legal e instrumental para continuar el trabajo de recuperación de identidad en forma permanente.
Fuente: Página/12.
Más información: http://www.eaaf.org/iniciativa
No hay comentarios:
Publicar un comentario