Los ojos de López
Por María Claro
Se cumple un año en que nuevamente sentimos un nudo en la garganta… un estremecimiento en todo el cuerpo y un grito de impotencia… “Jorge Julio López se encuentra con paradero desconocido desde esta mañana…”.
No nos fue fácil ni grato a todos aquellos que quisimos no dejar de ver ni olvidar y reiterar una y otra vez lo que el genocidio significó en nuestro país tampoco nos es grato tener que enumerar una y cien veces lo que sucedió con nuestros 30.000 desaparecidos, con sus hijos apropiados, a los exiliados, a los torturados, a todos los genocidiados.
Se cumple un año desde que Jorge Julio López, de 77 años, 78 ahora, albañil, ex detenido-desaparecido, no está entre nosotros… Fue uno de los tres querellantes en el juicio a su torturador y de tantos, Miguel Osvaldo Etchecolatz, junto con Nilda Eloy y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos.
Como víctima y testigo fue crucial, pero la figura del querellante es indispensable para poder llevar adelante un alegato acusatorio, ya que los abogados en estos casos no actúan por poder, por lo tanto, si alguno de ellos no asiste el alegato se desmorona.
Igualmente Etchecolaz recibió una histórica condena a reclusión perpetua, a cumplir en una cárcel común por "delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio”.
Hoy se enjuicia al genocida Christian Federico von Wernich, concordiense, ex capellán de la Policía Bonaerense acusado por su participación en siete homicidios, 31 torturas y 42 privaciones ilegítimas de la libertad.
El represor de la ESMA Jorge Tigre Acosta fue procesado hace cuatro años por 70 crímenes pero la Fiscalía ni siquiera tiene la causa para mandarla a juicio oral.
Pero el récord, sin embargo, lo tiene el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, que fue procesado en Tucumán hace cinco años por una desaparición y en Córdoba, en 2004, por secuestros y homicidios…
También sigue sin ser sometido a juicio en Rosario el ex jefe del Segundo Cuerpo de Ejército, general Ramón Genaro Díaz Bessone, que fue procesado en marzo de 2003 y ahí quedó…
Retrasos, jueces que se excusan, presos VIP. Para mayor precisión: hay 250 imputados por crímenes cometidos durante la dictadura, dicen los fiscales. Pero solo el 17 por ciento -advierten- está en unidades penitenciarias, más del 45 por ciento se encuentra en dependencias de las Fuerzas Armadas y cerca del 32 por ciento tiene arresto domiciliario…
Al reverso, hay miles de testigos que sobrevivieron a los campos de concentración, y que saben lo que es sentarse una y otra vez a relatar nuevamente la experiencia vivida en esos centros de tortura, muerte y desaparición… Fue Julio López quien testimonió “para que todos sepan y haya castigo”.
¿Será que tenemos que recordar una y cien veces más para atestiguar sobre lo evidente? Por ejemplo, que a los desaparecidos los arrojaron al mar porque algunos aparecieron en sus orillas...
Por eso, Julio López es uno más de los 30.000, pero no es un desaparecido más. Porque desaparece en democracia, después de dar un testimonio que no fue sólo personal, sino que reconstruyó las desapariciones que pudo ver con sus propios ojos… y sirvió para condenar al genocida Etchecolatz.Julio López no es un desaparecido más. Queremos que aparezca con vida… queremos que el genocidio que sufrió nuestro pueblo sea castigado…
Por María ClaroSe cumple un año en que nuevamente sentimos un nudo en la garganta… un estremecimiento en todo el cuerpo y un grito de impotencia… “Jorge Julio López se encuentra con paradero desconocido desde esta mañana…”.
No nos fue fácil ni grato a todos aquellos que quisimos no dejar de ver ni olvidar y reiterar una y otra vez lo que el genocidio significó en nuestro país tampoco nos es grato tener que enumerar una y cien veces lo que sucedió con nuestros 30.000 desaparecidos, con sus hijos apropiados, a los exiliados, a los torturados, a todos los genocidiados.
Se cumple un año desde que Jorge Julio López, de 77 años, 78 ahora, albañil, ex detenido-desaparecido, no está entre nosotros… Fue uno de los tres querellantes en el juicio a su torturador y de tantos, Miguel Osvaldo Etchecolatz, junto con Nilda Eloy y la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos.
Como víctima y testigo fue crucial, pero la figura del querellante es indispensable para poder llevar adelante un alegato acusatorio, ya que los abogados en estos casos no actúan por poder, por lo tanto, si alguno de ellos no asiste el alegato se desmorona.
Igualmente Etchecolaz recibió una histórica condena a reclusión perpetua, a cumplir en una cárcel común por "delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio”.
Hoy se enjuicia al genocida Christian Federico von Wernich, concordiense, ex capellán de la Policía Bonaerense acusado por su participación en siete homicidios, 31 torturas y 42 privaciones ilegítimas de la libertad.
El represor de la ESMA Jorge Tigre Acosta fue procesado hace cuatro años por 70 crímenes pero la Fiscalía ni siquiera tiene la causa para mandarla a juicio oral.
Pero el récord, sin embargo, lo tiene el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, que fue procesado en Tucumán hace cinco años por una desaparición y en Córdoba, en 2004, por secuestros y homicidios…
También sigue sin ser sometido a juicio en Rosario el ex jefe del Segundo Cuerpo de Ejército, general Ramón Genaro Díaz Bessone, que fue procesado en marzo de 2003 y ahí quedó…
Retrasos, jueces que se excusan, presos VIP. Para mayor precisión: hay 250 imputados por crímenes cometidos durante la dictadura, dicen los fiscales. Pero solo el 17 por ciento -advierten- está en unidades penitenciarias, más del 45 por ciento se encuentra en dependencias de las Fuerzas Armadas y cerca del 32 por ciento tiene arresto domiciliario…
Al reverso, hay miles de testigos que sobrevivieron a los campos de concentración, y que saben lo que es sentarse una y otra vez a relatar nuevamente la experiencia vivida en esos centros de tortura, muerte y desaparición… Fue Julio López quien testimonió “para que todos sepan y haya castigo”.
¿Será que tenemos que recordar una y cien veces más para atestiguar sobre lo evidente? Por ejemplo, que a los desaparecidos los arrojaron al mar porque algunos aparecieron en sus orillas...
Por eso, Julio López es uno más de los 30.000, pero no es un desaparecido más. Porque desaparece en democracia, después de dar un testimonio que no fue sólo personal, sino que reconstruyó las desapariciones que pudo ver con sus propios ojos… y sirvió para condenar al genocida Etchecolatz.Julio López no es un desaparecido más. Queremos que aparezca con vida… queremos que el genocidio que sufrió nuestro pueblo sea castigado…
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