lunes, 10 de diciembre de 2007

A cuatro días de la sentencia, murió el represor de la ESMA Héctor Antonio Febrés

El represor Héctor Antonio Febres (foto) fue encontrado muerto en la celda que ocupaba en una base de Prefectura en el Tigre, a menos de una semana de conocerse el veredicto en el juicio que se le seguía por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en el centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Febres había vivido en Concordia, donde estuvo a cargo de la Delegación Concordia de la Prefectura Naval hasta que fue escrachado, declarado persona no grata y debió irse de la ciudad a mediados de la década de 1980.
El represor de la ESMA y ex prefecto fue encontrado muerto esta mañana en la habitación de la base de la Prefectura Naval en el Tigre donde estaba detenido, y aguardaba la sentencia en el juicio que se le seguía por secuestros y torturas cometidos durante la dictadura por grupos de tarea que dirigía en la ESMA. El fallo del juicio que se desarrolló entre octubre y noviembre se leería el viernes próximo.
El domingo a la noche, después de cenar, habló con su esposa por teléfono. Luego se fue a dormir a la habitación que tenía asignada en la base de la Prefectura Naval, en Tigre. Nadie advirtió nada extraño. Pero al día siguiente no se levantó a desayunar y a las 10.30 los guardiacárceles fueron a buscarlo. Al abrir la puerta lo encontraron sin vida.
Los miembros del grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) se reconocían como animales. Alfredo Astiz se hacía llamar El Cuervo, Jorge Acosta, El Tigre, Jorge Perrén, El Puma. A Héctor Febres, en cambio, le decían Selva, “porque era todos los animales juntos”. Además, era un hombre que conocía el destino de cada uno de los chicos apropiados en la ESMA y de sus apropiadores.
Más de 300 detenidos los padecieron, entre ellos Carlos Lordkipanidse, Josefa Prada de Olivieri, Carlos Alberto García y Alfredo Margari, por cuyos casos era el juicio que había comenzado el 18 de octubre. La querella y la Fiscalía habían pedido 25 años de prisión, en tanto que el defensor oficial Víctor Valle, el mismo que tuvo el dictador Jorge Rafael Videla, reclamó la absolución de su asistido. Febres no alcanzó a escuchar el fallo.
Vuelta la democracia, y mientras Raúl Alfonsín ejercía la Presidencia de la Nación y Elbio Bordet era intendente de Concordia, Febres conducía la delegación local de la Prefectura Naval. Por aquellos años y cuando las emisoras de Frecuencia Modulada (FM) no existían en la ciudad, Febres contaba con el apoyo de los medios de Concordia, en rigor, la radio LT 15 y el diario El Heraldo.
Hasta que luego de la denuncia formulada por el Partido Intransigente, varios ciudadanos de Concordia y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, Febres fue declarado persona no grata por el Concejo deliberante, en el año 1987 a partir de un proyecto del entonces edil Mario Yedro (PJ). Un simple partido de tenis, del que pretendió participar el represor de la ESMA, culminó después de algunas semanas de movilización, en su expulsión de la ciudad por el pueblo reunido en la plaza principal.


Foto: Clarín.

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