Von Wernich habló de paz, reconciliación y acusó de mentir a los testigos que describieron cómo entraba y salía de los centros clandestinos de detención
“Si no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, fueron algunas de las palabras que pronunció el ex capellán policial, Christian von Wernich, al hablar antes de que se dictara la sentencia que lo condenó a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Con gestos ampulosos, el cura oriundo de Concordia leyó pasajes bíblicos en los que hizo alusión a “testigos falsos” y citó al arzobispo de Buenos Aires y presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, al referirse a la homilía ofrecida por éste el domingo último en Luján, en la que dijo que “sabemos que hay alguien que no quiere la verdad: es el padre de la mentira, el demonio”.
“Tenemos paz, podemos reconciliarnos, no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, dijo Von Wernich en otro tramo de su relato que duro unos minutos y puso fin a las audiencias después de más de tres meses. También se animó a decir que “ningún sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Romana violó el sacramento de la confesión a lo largo de los dos mil años de historia o lo usufructuó para fines no determinados que es devolver al hombre la paz, sanar ese corazón herido y reconciliarlo con Dios”, como si eso lo exculpara de sus crímenes. “El sacramento de la confesión o de la reconciliación le da la oportunidad al hombre de hacerlo y a nosotros los sacerdotes de la Iglesia la oportunidad de administrarlo y compartirlo”, agregó.
También señaló que “el hombre que quiere reconciliarse con el hombre y con Dios necesita paz, sino tiene paz va a obrar por un corazón herido, por un corazón lamentablemente lleno de problemas y de circunstancias negativas”.
Durante su relato citó a la Biblia para referirse a que “testigo falso es el demonio, porque está en la mentira, no está en la verdad, están preñados de malicia, concibiendo a la maldad y dando a luz la mentira. Estos corazones son los que tenemos que tratar de erradicar en el hombre”.
En otro tramo de su relato, expresó que “el fin no justifica los medios y si queremos llegar a la verdad hagámoslo con paz, con reconciliación, porque un corazón preñado de malicia es un corazón que no entiende lo que Dios quiere”.
Durante su exposición ante el Tribunal, el cura hizo referencia también al crucifijo ubicado detrás del estrado de los jueces y señaló que “ahí está Cristo”, y tras preguntarse por qué estuvo ahí, se contestó: “Tuvo un juicio apoyado por el pueblo que le pidió que lo crucificara”. Sin embargo, el sacerdote agregó que “luego resucitó y lo primero que hizo fue aparecérsele a los apóstoles y les dijo la paz esté con ustedes, porque la paz trae al corazón del hombre la oportunidad de pensar libremente y quita todo aquello que molesta. Si tenemos paz, podemos reconciliarnos, si no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, concluyó el ex capellán de la Policía Bonaerense.
“Si no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, fueron algunas de las palabras que pronunció el ex capellán policial, Christian von Wernich, al hablar antes de que se dictara la sentencia que lo condenó a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Con gestos ampulosos, el cura oriundo de Concordia leyó pasajes bíblicos en los que hizo alusión a “testigos falsos” y citó al arzobispo de Buenos Aires y presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, al referirse a la homilía ofrecida por éste el domingo último en Luján, en la que dijo que “sabemos que hay alguien que no quiere la verdad: es el padre de la mentira, el demonio”.“Tenemos paz, podemos reconciliarnos, no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, dijo Von Wernich en otro tramo de su relato que duro unos minutos y puso fin a las audiencias después de más de tres meses. También se animó a decir que “ningún sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Romana violó el sacramento de la confesión a lo largo de los dos mil años de historia o lo usufructuó para fines no determinados que es devolver al hombre la paz, sanar ese corazón herido y reconciliarlo con Dios”, como si eso lo exculpara de sus crímenes. “El sacramento de la confesión o de la reconciliación le da la oportunidad al hombre de hacerlo y a nosotros los sacerdotes de la Iglesia la oportunidad de administrarlo y compartirlo”, agregó.
También señaló que “el hombre que quiere reconciliarse con el hombre y con Dios necesita paz, sino tiene paz va a obrar por un corazón herido, por un corazón lamentablemente lleno de problemas y de circunstancias negativas”.
Durante su relato citó a la Biblia para referirse a que “testigo falso es el demonio, porque está en la mentira, no está en la verdad, están preñados de malicia, concibiendo a la maldad y dando a luz la mentira. Estos corazones son los que tenemos que tratar de erradicar en el hombre”.
En otro tramo de su relato, expresó que “el fin no justifica los medios y si queremos llegar a la verdad hagámoslo con paz, con reconciliación, porque un corazón preñado de malicia es un corazón que no entiende lo que Dios quiere”.
Durante su exposición ante el Tribunal, el cura hizo referencia también al crucifijo ubicado detrás del estrado de los jueces y señaló que “ahí está Cristo”, y tras preguntarse por qué estuvo ahí, se contestó: “Tuvo un juicio apoyado por el pueblo que le pidió que lo crucificara”. Sin embargo, el sacerdote agregó que “luego resucitó y lo primero que hizo fue aparecérsele a los apóstoles y les dijo la paz esté con ustedes, porque la paz trae al corazón del hombre la oportunidad de pensar libremente y quita todo aquello que molesta. Si tenemos paz, podemos reconciliarnos, si no tenemos paz no nos vamos a reconciliar nunca”, concluyó el ex capellán de la Policía Bonaerense.
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